fecta a las meninges, membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Un proceso de infección severo y persistente causado por virus, bacterias o parásitos puede ocasionar serias complicaciones y un riesgo de meningitis, advirtió el coordinador de Prevención y Atención a la Salud del Instituto Mexicano del Seguro Social en San Luis Potosí (IMSS), doctor Juan Pablo García Ugalde.
Explicó que dicho padecimiento es una inflamación que afecta las meninges, es decir, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal, clasificado como una enfermedad del sistema nervioso central y, en la mayoría de los casos, es consecuencia de una infección. Apuntó que las infecciones que provocan meningitis pueden ser causadas por virus, bacterias, parásitos o incluso hongos. En algunos casos, el proceso inflamatorio no solo compromete las meninges, sino también el cerebro, lo que se conoce como meningoencefalitis.
Detalló que los microorganismos pueden llegar al sistema nervioso central a partir de infecciones previas en vías respiratorias superiores, como garganta, nariz u oído; infecciones pulmonares, urinarias o procesos sistémicos graves como la sepsis.

Respecto a los síntomas, el especialista señaló que varían según la edad. En recién nacidos y niños pequeños pueden presentarse manifestaciones inespecíficas como fiebre, irritabilidad con llanto inconsolable, convulsiones, vómito, somnolencia excesiva y rechazo al alimento. Conforme aumenta la edad, las niñas y niños pueden expresar síntomas más claros como dolor de cabeza intenso, vómito, convulsiones, fiebre y alteraciones en el estado de alerta.
Subrayó que, aunque al inicio los síntomas pueden parecer poco específicos, es fundamental prestar atención cuando son persistentes o progresivos, especialmente si existe el antecedente de una infección previa que ya estaba en tratamiento y el paciente continúa empeorando.
En estos casos, se debe acudir de inmediato al servicio de urgencias, ya que la meningitis requiere atención médica inmediata para evitar complicaciones graves, secuelas neurológicas permanentes.
Para hacer un diagnóstico, refirió que inicialmente se basa en la valoración clínica, considerando los síntomas, la evolución y la historia médica del paciente. En el ámbito hospitalario pueden realizarse estudios de imagen, como tomografía, y si las condiciones lo permiten, una punción lumbar para obtener líquido cefalorraquídeo, el cual se analiza y cultiva para identificar el germen causante.
El tratamiento que se otorga depende del tipo de microorganismo que origine la enfermedad, además de la gravedad del cuadro clínico. Ante estos riesgos, el IMSS en San Luis Potosí reitera el llamado a madres, padres y cuidadores para que, ante cualquier cambio que no corresponda al estado habitual de niñas y niños, busquen atención médica inmediata, ya que la detección temprana es clave para un tratamiento oportuno y mejores resultados en la recuperación.







