SAN LUIS POTOSÍ, SLP. — A pesar de los avances en materia de paridad de género a nivel nacional, San Luis Potosí forma parte de las 15 entidades federativas de México que nunca han tenido a una mujer de gobernadora. Este rezago persiste a 47 años de que Griselda Álvarez hiciera historia en 1979 como la primera gobernadora del país en el estado de Colima.
El estudio “Mujeres en la economía: 100 años de datos”, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), señala que la representación femenina en las gubernaturas mostró un avance significativo a partir de la implementación de la reforma constitucional conocida como “Paridad en Todo”.
Gracias a estas modificaciones legales, el país registra un acumulado histórico de 23 gobernadoras en 17 entidades federativas. No obstante, casi la mitad del territorio nacional mantiene una ausencia absoluta de mujeres en la titularidad de sus gobiernos estatales.
El análisis del IMCO subraya la lentitud con la que se han abierto los espacios en la alta toma de decisiones. Muestra de ello es que tuvieron que transcurrir 69 años desde que se reconoció el derecho al voto de las mujeres en México para que una ciudadana, Claudia Sheinbaum, asumiera la Presidencia de la República.
El organismo advierte que aún prevalecen desafíos estructurales que limitan el crecimiento de las mujeres en la vida pública y política, por lo que es necesario implementar medidas que vayan más allá del ámbito electoral.
Para acelerar la participación femenina en puestos de liderazgo, el IMCO propone reformas que impacten tanto en el sector público como en el privado, entre las que destacan:
- Licencias parentales compartidas: Modificar los esquemas actuales para que el cuidado de los hijos sea una responsabilidad equitativa desde el nacimiento.
- Flexibilidad laboral: Promover que las organizaciones incorporen esquemas híbridos y horarios escalonados.
- Eliminación de la penalización profesional: Garantizar que la maternidad o las responsabilidades de cuidado no frenen el desarrollo ni las promociones de las mujeres en sus centros de trabajo.
El reporte concluye que el fortalecimiento de la participación política femenina está estrechamente ligado a las condiciones de equidad económica y laboral que se les brinden en la sociedad.







