Un componente espacial fuera de control vuelve a poner los ojos de la astronomía mundial sobre la Luna. La etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX, lanzada a principios de 2025, impactará de lleno contra la superficie lunar este miércoles 5 de agosto a una velocidad aproximada de 8.700 kilómetros por hora.
El evento, que no representa ningún peligro para la Tierra ni para las actividades humanas en la órbita terrestre, ha despertado un enorme interés en la comunidad científica global. De acuerdo con los modelos orbitales, la colisión excavará un nuevo cráter de entre 20 y 30 metros de diámetro cerca del cráter Einstein, en el borde de la cara visible del satélite natural.
El fragmento, identificado por los astrónomos bajo la designación 2025-010D, es una estructura metálica de unas cuatro toneladas de peso y aproximadamente 12 metros de longitud.
El origen: Fue lanzado el 15 de enero de 2025 como parte de una misión comercial para transportar los módulos lunares Blue Ghost (de Firefly Aerospace) y Resilience (de la firma japonesa ispace).
La razón: A diferencia de la primera etapa del Falcon 9, que regresa a la Tierra para ser reutilizada, la segunda etapa fue inyectada en una órbita de alta energía para desplegar las cargas útiles. Tras agotar su combustible, quedó a la deriva durante más de un año en una órbita caótica condicionada por la gravedad terrestre, la atracción lunar y la radiación solar.
Aunque el choque no fue planificado originalmente de forma intencional, los científicos celebran la oportunidad de observar en tiempo real la formación de un cráter en un cuerpo celeste. Dado que se conocen con precisión el peso, la velocidad y el ángulo con el que se estrellará el objeto, los astrónomos podrán comparar sus simulaciones numéricas con los datos reales.







