Israel ha intensificado su operación militar en la Franja de Gaza al ocupar nuevas zonas del territorio palestino, incluyendo el llamado “corredor de Morag”, que divide el sur del enclave. Con esta estrategia, el gobierno israelí busca presionar a Hamas para la liberación de los 59 rehenes que aún mantiene en su poder.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, confirmó la toma del corredor y aseguró que su país continuará aumentando la presión hasta conseguir la entrega de los secuestrados. Netanyahu comparó la ocupación de Morag con la zona de Filadelfia, en la frontera entre Gaza y Egipto, donde las fuerzas israelíes ya han establecido una presencia militar sostenida.
El ministro de Defensa, Israel Katz, también anunció que las zonas de combate serían evacuadas y anexadas a lo que Israel denomina “zonas de seguridad”. Sin embargo, el comunicado no aclaró si la ocupación será permanente ni cuánto territorio se verá afectado. De acuerdo con la organización israelí de derechos humanos Gisha, Israel ya controla aproximadamente el 17% de la superficie total de Gaza.
El Ejército israelí ha instado a los gazatíes a trasladarse a la zona costera de Al-Mawasi, designada como área humanitaria, mientras avanza su presencia en ciudades como Rafah y Jan Yunis. Al mismo tiempo, líderes israelíes han respaldado la posibilidad de una salida voluntaria de palestinos del enclave, siguiendo declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump, quien sugirió la reubicación de la población y la transformación de Gaza en un centro turístico.
Por su parte, Hamas ha insistido en que los rehenes solo serán liberados mediante negociaciones y no a través de la presión militar. En medio de las crecientes tensiones, la ocupación israelí sigue modificando la geografía y el equilibrio de poder en el enclave, mientras la población gazatí enfrenta desplazamientos y un agravamiento de la crisis humanitaria.







