El 8 de mayo, la Iglesia católica nombró al cardenal estadounidense Robert Prevost como su nuevo líder espiritual, tras la muerte del Papa Francisco el pasado 21 de abril. La decisión se tomó en el segundo día del cónclave, luego de cuatro votaciones. A las 10:00 horas, tiempo del centro de México, el humo blanco emergió de la Capilla Sixtina, anunciando al mundo que había un nuevo Papa. Desde la Plaza de San Pedro, el cardenal Dominique Mamberti pronunció el “Habemus papam” y anunció que Prevost adoptará el nombre de León XIV.
Miles de fieles celebraron en Roma y en diversas partes del mundo. Las campanas repicaron y el nuevo pontífice apareció en el balcón del Vaticano para ofrecer su primer mensaje, recordando a Francisco, haciendo un llamado a la paz y saludando en español a Perú, donde fue misionero. León XIV se convierte en el primer Papa agustino y el segundo originario del continente americano, después de Francisco, pero el primero procedente de América del Norte.
Nacido en Chicago en 1955, Prevost tiene raíces francesas, italianas y españolas. Se formó con los agustinos y fue ordenado sacerdote en Roma en 1982. Vivió más de una década en Perú, donde trabajó como formador, docente y párroco en comunidades pobres. Fue elegido Prior General de los agustinos en 2001, cargo que desempeñó hasta 2013. Luego, fue obispo de Chiclayo, miembro de importantes dicasterios vaticanos y prefecto del Dicasterio para los Obispos.
Cercano al Papa Francisco, participó activamente en los últimos sínodos y fue creado cardenal en septiembre de 2023. En febrero de 2025 fue promovido al orden de los obispos, título previo a su elección papal. Su lema, “In Illo uno unum”, refleja su visión de unidad. León XIV asume el pontificado con una sólida experiencia pastoral, teológica y una fuerte conexión con América Latina.







