Jersey Mundialista abre discurso de explotación laboral

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La indumentaria oficial de la Selección Mexicana para la Copa Mundial de la FIFA 2026 provocó una intensa polarización en plataformas digitales. El foco del debate es una colección especial de edición limitada denominada “Artisan JSY” la cual fue intervenida a mano por creadoras indígenas de la Sierra Norte de Puebla, en una alianza estratégica entre la multinacional alemana Adidas y la empresa social de indumentaria Someone Somewhere.

La colección contempla diversas prendas como playeras de juego, sudaderas, vestidos y gorras, con precios que oscilan entre los 1,599 y los 4,999 pesos mexicanos. La controversia recae de manera en las versiones especiales del jersey (con precios de 3,999 y 4,999 pesos), cuyas existencias se limitaron a tirajes exclusivos de hasta 2,026 piezas seriadas. Estas prendas rompen los esquemas de la manufactura industrial al requerir hasta 11 horas de bordado manual por pieza y el uso conjunto de más de un millón de metros de hilo para todo el proyecto, desarrollado a lo largo de 15 meses de planeación.

Activistas de la moda y defensores de los derechos indígenas acumulan millones de visitas y miles de posturas críticas sobre la explotación laboral que tienen consigo estos jerseys. Las corporaciones globales obtienen lucros desmedidos a expensas de los pueblos originarios.

A través de metrajes compartidos, se acusa a las marcas de utilizar la imagen de las mujeres nahuas del municipio de Naupan, Puebla, como una estrategia publicitaria y de “lavado de imagen corporativo”. Los usuarios en internet criticaron que las empresas introdujeran un código QR y las firmas autógrafas de las artesanas en las etiquetas bajo la premisa de que operan únicamente como un gancho comercial para justificar el elevado costo de la colección.

Una investigación de campo realizada por el diario estadounidense The New York Times recopiló las declaraciones de las mujeres involucradas en los talleres textiles de la sierra poblana, quienes desmintieron las narrativas de abuso digital.

Las artesanas constataron que la remuneración que recibieron por su labor fue justa y que el proyecto —el cual vinculó a cerca de 150 creadoras de la región y apoya de forma extendida a más de 300 artesanos en siete estados del país— les garantizó una estabilidad económica sin precedentes dentro de la zona serrana. Las líderes de los talleres explicaron al medio internacional que los convenios de trabajo les facilitaron formalizar sus ingresos económicos fijos, permitiéndoles obtener una autonomía financiera inédita en entornos que históricamente dependen de actividades agrícolas de baja remuneración.

Las piezas cuentan con certificaciones internacionales de autenticidad que respaldan el proceso técnico y económico de las artesanas. Lejos de considerar el proyecto como un abuso, las participantes de la Sierra Norte defienden activamente su labor, percibiéndola como una ventana clave para exportar el conocimiento técnico local hacia escenarios internacionales. Como parte del hito histórico del proyecto, muestras de estos jerseys intervenidos serán resguardadas de manera permanente en el archivo histórico oficial de Adidas en Alemania.

Está situación contrasta las dinámicas del comercio justo, la preservación de las técnicas tradicionales y el activismo digital con las necesidades materiales de desarrollo económico en los núcleos artesanales del país.

A nivel normativo, las directrices de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) determinan de forma clara que cualquier alianza establecida entre corporaciones privadas y comunidades indígenas debe cumplir estrictamente con dos requisitos fundamentales para evitar incurrir en prácticas desleales de apropiación:

Mientras la discusión continúa activa en los entornos digitales, la discrepancia entre las demandas teóricas de las redes sociales y la defensa laboral de las propias textileras de Naupan mantiene abierto el debate sobre cómo deben estructurarse de forma correcta los lazos entre el capitalismo global y el patrimonio cultural comunitario.

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