Años después de la muerte del financiero Jeffrey Epstein, siguen apareciendo objetos que ofrecen una mirada inquietante a su entorno y a la forma en que construía su imagen. El más reciente es un juego de ajedrez completamente personalizado en el que él mismo decidió representarse como el rey, rodeado por piezas elaboradas con la imagen de mujeres jóvenes en poses sugerentes, un diseño que ha causado impacto debido a los delitos por los que fue acusado.
Las fotografías del tablero fueron publicadas por el portal estadounidense TMZ, que reveló la existencia de esta pieza valuada en aproximadamente 5 mil dólares. Más allá de su costo, el objeto ha llamado la atención porque muchos consideran que refleja la forma en que Epstein concebía las relaciones de poder y control, especialmente tras las múltiples investigaciones que documentaron una red de explotación sexual de menores y jóvenes vinculada a su círculo.
De acuerdo con la investigación de TMZ, el proyecto comenzó en 2016, cuando un grupo de alrededor de nueve mujeres de poco más de 20 años acudió a un estudio especializado en fotografía y modelado 3D en Nueva York para realizar sesiones de escaneo digital.
Las jóvenes explicaron al personal que el material serviría para elaborar un juego de ajedrez personalizado y afirmaron pertenecer a un supuesto “club de ajedrez”. Sin embargo, evitaron revelar quién dirigía ese grupo o quién había encargado el proyecto.
Durante varios meses regresaron al estudio para completar el proceso. En total, fueron capturadas cerca de 600 fotografías desde distintos ángulos para generar modelos tridimensionales con el mayor nivel de detalle posible.
A partir de esas imágenes, los técnicos fabricaron las 36 piezas del tablero mediante impresión 3D. Todas las figuras fueron diseñadas a partir de las modelos, representadas en poses sugerentes y distribuidas entre ambos bandos del juego, una decisión estética que hoy adquiere otra dimensión a la luz de las acusaciones que enfrentó Epstein.
El proyecto tomó un giro inesperado cuando el propio financiero acudió personalmente al estudio para ser escaneado. Su imagen fue utilizada para crear las piezas del rey de ambos colores, representándolo con una corona dorada y una túnica en blanco y negro.
Uno de los empleados recordó que entonces desconocía quién era su cliente. Durante la sesión, Epstein realizó un comentario que quedó registrado por los testigos y que posteriormente recuperó TMZ.
“En realidad no sé cuántas piezas debe tener un tablero de ajedrez”, habría dicho el financiero, una frase que contrasta con el nivel de detalle y el dinero invertidos en una obra inspirada en un juego cuyas reglas básicas aseguraba desconocer.
El ajedrez fue entregado tras varios meses de trabajo y tuvo un costo cercano a los 5 mil dólares, una cantidad insignificante para Epstein, cuya fortuna se estimaba en alrededor de 600 millones de dólares.
Jeffrey Epstein fue detenido en julio de 2019 por cargos federales de tráfico sexual de menores. Un mes después, el 10 de agosto, fue encontrado muerto en su celda del Centro Correccional Metropolitano de Nueva York. Las autoridades determinaron que se trató de un suicidio, aunque su fallecimiento continúa generando cuestionamientos y teorías debido a las fallas detectadas en la vigilancia de la prisión.
La aparición de este tablero ha reavivado el interés sobre los objetos que rodeaban la vida privada del financiero. Para muchos observadores, el hecho de haberse colocado como el rey de un tablero poblado por figuras de mujeres resulta especialmente perturbador al considerar las investigaciones que concluyeron que Epstein dirigía una red dedicada al abuso y la explotación sexual de menores de edad. Aunque el ajedrez fue creado años antes de su arresto, su simbolismo ha vuelto a generar debate sobre la personalidad y la forma en que ejercía poder sobre quienes lo rodeaban.
Esa interpretación también ha sido retomada por el periodista y biógrafo Michael Wolff, quien conversó con Epstein antes de su muerte. En una reciente participación en el pódcast de The Daily Beast, recordó que el financiero solía “convertir a las personas en peones de su propio juego”, una metáfora que, tras conocerse la existencia de este tablero personalizado, adquiere una dimensión tan literal como inquietante.







