El Gobierno de México decidió no asistió a la reunión ministerial convocada por Estados Unidos para analizar lo que la administración del presidente Donald Trump considera un “resurgimiento del terrorismo político de extrema izquierda”, un encuentro encabezado por el secretario de Estado, Marco Rubio, que reunió a representantes de decenas de países en Washington.
De acuerdo con fuentes mexicanas, el canciller Roberto Velasco notificó que no asistiría por motivos de agenda y señaló que el tema no representaba una preocupación para México. La ausencia del país también coincidió con la de Brasil y Singapur, pese a que las tres naciones figuraban entre los 67 gobiernos invitados al encuentro.
La reunión forma parte de un cambio en la estrategia “antiterrorista” impulsada por los delirios de Trump, que ha colocado a los grupos extremistas de izquierda entre sus principales prioridades de seguridad nacional, generado críticas dentro y fuera de Estados Unidos. Especialistas en seguridad y exfuncionarios consultados por diversos medios consideran que la amenaza de la violencia extremista de izquierda no alcanza los niveles de otros riesgos, como el terrorismo de inspiración islamista o el extremismo de derecha.
También han advertido que centrar la estrategia antiterrorista en un solo espectro ideológico podría politizar la política de seguridad y desviar recursos de otras amenazas consideradas más relevantes.
Por su parte el canciller mexicano Roberto Velasco afirmó que el terrorismo político de extrema izquierda “no es una novedad reciente ni un fenómeno moderno”, aseguró que gobiernos, instituciones y responsables de la toma de decisiones han minimizado durante años los riesgos asociados con estos grupos.
Como parte de su argumentación, el secretario de Estado comparó la situación actual con la violencia política registrada en América Latina durante las décadas de 1970 y 1980. En su discurso mencionó a organizaciones como los Tupamaros, en Uruguay; los Montoneros, en Argentina; y las antiguas guerrillas de las FARC y el ELN, en Colombia, como ejemplos de movimientos armados que protagonizaron secuestros, atentados y asesinatos durante ese periodo.
Rubio sostuvo que la comunidad internacional debe redirigir esfuerzos hacia organizaciones que atacan infraestructura, autoridades y actores políticos por motivos ideológicos.







