La administración del presidente Donald Trump buscará incorporar mecanismos para restringir las exportaciones de México hacia Estados Unidos como parte de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), confirmó el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, durante su participación en el Aspen Security Forum, en Colorado.
El funcionario explicó que recibió instrucciones directas de Trump para que cualquier acuerdo alcanzado con México contemple medidas que ayuden a reducir el déficit comercial de Estados Unidos, el cual alcanzó un máximo histórico en 2025 al ubicarse por encima de los 196 mil millones de dólares, de acuerdo con cifras del Buró del Censo estadounidense.
Greer señaló que las opciones sobre la mesa incluyen aranceles, cuotas de importación u otros mecanismos comerciales que permitan disminuir el volumen de mercancías mexicanas que ingresan al mercado estadounidense.
“Bajo cualquier acuerdo que alcancemos con México, tengo el mandato del presidente de encontrar lo que sea necesario, ya sean aranceles, cuotas o cualquier otra herramienta, para intentar controlar el déficit comercial”, declaró el funcionario durante el foro.
El representante comercial sostuvo que el déficit refleja problemas estructurales en el comercio internacional, como subsidios, exceso de capacidad industrial, prácticas comerciales desleales y distorsiones monetarias. Aunque reconoció que Washington prefiere importar productos mexicanos antes que mercancías provenientes de Asia, insistió en que el desequilibrio comercial debe reducirse.
Las declaraciones se producen en medio de la revisión del T-MEC, proceso que inició formalmente este año y en el que Greer mantiene negociaciones bilaterales con el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard. El funcionario estadounidense calificó las conversaciones con la delegación mexicana como “pragmáticas” y adelantó que la tercera ronda de negociaciones se celebrará la próxima semana en la Ciudad de México.
Entre las principales propuestas de Washington también figura el endurecimiento de las reglas de origen para sectores considerados estratégicos, como la industria automotriz, la electrónica y la farmacéutica. La intención es aumentar el contenido producido en América del Norte, especialmente en Estados Unidos, para incentivar el regreso de cadenas de suministro y reducir la dependencia de componentes provenientes de Asia.
La administración Trump ya había anticipado este enfoque durante las primeras rondas de negociación del tratado. En mayo propuso elevar significativamente los requisitos de contenido regional para los vehículos fabricados en Norteamérica y, previamente, informó a representantes de las industrias automotriz y siderúrgica mexicanas que los aranceles impuestos a esos sectores no serían eliminados durante la renegociación del acuerdo.
Mientras las conversaciones con México avanzan, Estados Unidos mantiene prácticamente suspendidas las negociaciones con Canadá. Greer aseguró que, pese a mantener comunicación constante con funcionarios canadienses, Ottawa aún no ha presentado concesiones suficientes para iniciar una negociación formal sobre el futuro del tratado comercial.







