El Gobierno federal detectó 3 mil 202 descargas domésticas e industriales que contaminan las cuencas de los ríos Atoyac, Tula y Lerma-Santiago, considerados entre los cuerpos de agua con mayores niveles de contaminación en México. El diagnóstico también identificó 479 tiraderos clandestinos, 460 industrias potencialmente contaminantes y un riesgo de deforestación en el 22 % del territorio que conforma estas cuencas.
Durante la conferencia matutina, la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, informó que las autoridades realizan inspecciones detalladas sobre las descargas detectadas para determinar su impacto ambiental y establecer acciones de saneamiento.
La funcionaria señaló que uno de los principales problemas encontrados fue la presencia de cientos de tiraderos ilegales a lo largo de los cauces, situación que, afirmó, refleja el uso de los ríos como sitios de disposición de residuos durante décadas.
Bárcena calificó el estado de los tres afluentes como una muestra de la deuda histórica de México en materia ambiental y explicó que el diagnóstico se elaboró tras recorrer más de 340 kilómetros de ríos, realizar muestreos en 322 puntos e involucrar a cerca de 6 mil participantes provenientes de instituciones públicas, universidades, gobiernos estatales, municipios y representantes del sector privado.
Además de las descargas y los basureros clandestinos, el estudio ubicó 460 establecimientos industriales considerados prioritarios para revisión debido a su potencial de generar contaminación, mientras que poco más de una quinta parte del suelo de las cuencas presenta condiciones que favorecen la deforestación, lo que incrementa el azolve y deteriora la calidad del agua.
La presidenta Claudia Sheinbaum atribuyó la contaminación de estos ríos a cuatro factores principales: las descargas de aguas residuales sin tratamiento, los vertidos industriales, la acumulación de basura en los cauces y la erosión derivada de la pérdida de cobertura forestal.
La mandataria explicó que el programa de restauración contempla la construcción de drenajes marginales para evitar que las aguas negras lleguen directamente a los ríos, la rehabilitación y edificación de plantas de tratamiento, la instalación de humedales para la depuración biológica del agua, trabajos de desazolve, reforestación y acciones de vigilancia para impedir nuevas descargas contaminantes.
El proyecto forma parte de la estrategia nacional de restauración hídrica y contempla una inversión superior a los 20 mil millones de pesos durante el actual sexenio. De acuerdo con el plan presentado, se desarrollarán 93 obras y acciones que beneficiarán a aproximadamente 25 millones de habitantes de 61 municipios distribuidos en 10 estados.
Diversos estudios han documentado desde hace años el deterioro ambiental de estas cuencas. Investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) han encontrado altas concentraciones de metales pesados, compuestos químicos y bacterias en los ríos Atoyac, Lerma-Santiago y Tula, además de relacionar la contaminación con afectaciones a la salud de las poblaciones cercanas, entre ellas un mayor riesgo de enfermedades renales, gastrointestinales y algunos tipos de cáncer. Organizaciones como Greenpeace México y el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) también han advertido que la descarga de aguas residuales sin tratamiento y el crecimiento industrial sin suficiente control ambiental son las principales causas del deterioro de estos cuerpos de agua.







